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"Conmigo no habrá moches": Dip. Próspero Valenzuela Muñer…


El Código
Manuel Fernando López


La frase de Próspero Valenzuela Muñe, de seguro produjo calosfríos en la columna vertebral de Jorge Elías Retes, el corrupto alcalde de Navojoa: «!Conmigo no habrá moches!»; práctica consabida desde tiempo atrás, pero en este trienio elevada a la perfección.

La entrevista con uno de los diputados — distrito XIX– orgulloso con ser de los pocos «puros» surgidos de Morena, transcurre en su cubículo, luego de la «polvareda» por su declaración en el sentido de buscar la presidencia municipal de Navojoa.

Sobre el particular, el maestro egresado del Centro Regional de Educación Normal de Navojoa, quinta generación 1976–1980 , desde siempre enrolado en fuerte activismo social, que a la postre lo llevara a militar en la Liga 23 de Septiembre, responde tranquilo y, sin recurrir al clásico «sacaron de contexto…» mis declaraciones.

«Fue una pregunta muy superficial y, mi respuesta igual… la gente en el distrito está viendo lo que haces y hacia donde te diriges; el ochenta y cinco por ciento del distrito X1X pertenece al mío y, el acercamiento con la gente, genera expectativas como la referida…».

Más aún: «no hay que hacerse tonto, ni hacer tonto a alguien, el «tapado» ya no existe…» confirma el siempre disidente del SNTE, proveniente del movimiento estudiantil 1976-80, en la lucha emprendida junto con otros compañeros en contra de Carlos Jonguitud Barrios, destituido por Elba Esther Gordillo».

Admite el resultado de aquello: «abortamos una dirigencia vitalicia, para dar cabida y hacer crecer a nuevos caciques…».

Recuerda con nostalgia cómo su primer trabajo docente fue en la sierra de Alamos, en un lugar llamado Babogahui con apenas sesenta familias y dos maestros para atender a los niños, donde a él le tocaban tercero, cuarto, quinto y sexto grado.

Nada menos a cubrir a lomo de bestia diez kilómetros para llegar a la escuela y, tal ambiente lo inclinó a militar en la izquierda, con base en el maoísmo y, la lucha campesina.

Fiel ejemplo este diputado en su incipiente labor, al igual que otros «enseño el alfabeto que lo es todo, sembró auroras, puso en algunos de sus alumnos un primer rayo de luz, la primera nota de un arpegio (—-) si bien el niño no lo supo, no por eso va a dejar de bendecir aquella mano que arrojó en su mente y corazón la palabra…»

Nogales verano 1973

Sin ambages, ni «medias tintas» recuerda cómo en 1973 arribó a Nogales, ya como militante de la Liga 23 de Septiembre y, nacían las primeras maquiladoras en esta frontera, obteniendo trabajo, no como maestro, sino como obrero –Wast Cape, la fábrica– y, a cargo de un comando de doce personas enviadas para incitar a los obreros a rebelarse en la sociedad.

El responsable en ese entonces de reclutar era Arturo Gámiz García, «para concientizar a los obreros, ya no a los campesinos, con base en el planteamiento marxista y, en forma ciento por ciento marxista…»

–¿Tenían como prioridad crear las bases para un sindicalismo obrero…?

Dicho por él, mientras a un lado como testigo, el reportero Javier Bonilla, contempla la entrevista y toma fotografías: «No, era una revolución anárquica…».

Confesión aparte: «nosotros fuimos los culpable, los causantes de que llegara la CTM para «reventar» nuestro movimiento y, asentarse desde entonces en la frontera, con los resultados ya sabidos…»

Tras dicha aventura y, el fracaso del ya citado Arturo Gámiz García de tomar por asalto el cuartel Madera en Chihuahua al mando de un comando de 20 personas; todo un fracaso mortal, donde se unió en contra de éstos fuertes lluvias y desborde de arroyos que los hicieron llegar diezmados.

Finalmente el regreso de Nogales en 1980 -1983 y retornar al activismo docente; siempre su bandera.

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