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El Secretario de Salud pone de cabeza al Oncológico

+ Despide a médicos sin tener relevos a la mano, y deja al garete a enfermos de cáncer + Ninguna culpa tienen los pacientes de lo que parece ser una embestida de Gilberto Ungson contra Rivera Claisse + El cese de oncólogos recarga el trabajo en unos cuantos, que desahogan su enojo ¡regañando a los pacientes!

Lamentable por donde quiera verse la situación que nos reportan desde Hermosillo –con serios rebotes a nivel estatal-, por la crisis que atraviesa el prestigiado Centro Oncológico “Ernesto Rivera Claisse”, donde ya había barruntos de tormenta por falta de medicamentos y equipo deficiente para tratar a los enfermos, agravados ahora con el súbito despido de médicos oncólogos.


Ernesto Rivera Claisse: capotea responsabilidades ajenas

Si bien las fallas fueron destapándose gradualmente, el peor golpe fue el cese de especialistas sin decir agua va, que no es poca cosa considerando que ahí no se tratan simples catarros o problemas estéticos, sino cáncer en todas sus variantes. La gente que acude ahí va, literalmente, a defender su vida.

Por si algo faltara, la mayoría de los pacientes de dicho Centro lo hacen bajo el amparo del Seguro Popular, una verdadera bendición del gobierno federal para quienes carecen de otros servicios como IMSS, ISSSTESON o ISSSTE. Son, pues, los más necesitados.
Fundado por el entonces gobernador Manlio Fabio Beltrones, el Centro Oncológico vino a desempeñar la urgente tarea de atacar un problema que lamentablemente sigue ubicando a Sonora entre los primeros lugares nacionales en cuanto a presencia y muertes por esa enfermedad, ni qué decir de la vanguardia que asumió entre los nosocomios especializados y de atención a la población abierta.

Si bien el infausto ramalazo que significó el paso de Guillermo Padrés por la gubernatura dejó maltrecho al Oncológico, como al Isssteson y a otros hospitales del Estado, las cosas empezaron a nivelarse cuando la gobernadora Claudia Pavlovich limpió la casa para poner orden…hasta ahora que parecen descomponerse.

Antes ya se habían escuchado quejas sobre el Oncológico, pero menores en cuanto a  servicios –líneas telefónicas insuficientes y esporádica falta de medicamentos, que se atribuían a los proveedores-, pero no al nivel de dejar a pacientes sin su médico de cabecera de la noche a la mañana.

Obviamente estalló la inconformidad, por demás justificada si se toma en cuenta además que el Oncológico atiende a pacientes de todo el estado, que muchas veces gastan hasta lo que no tienen para transportarse  a Hermosillo e incluso se ven en la necesidad de comer y dormir en algún piadoso albergue por una cuota simbólica. Y de repente les salieron con que ya no tienen médico mientras “las autoridades” no resuelvan los cambios, y como es fin de año, pues…a esperar enero, como si tuvieran un resfriado.


Gilberto Ungson: un grave error

El Secretario de Salud, Gilberto Ungson Beltrán, salió a justificar el despido de médicos alegando que violaron las condiciones de su contrato laboral, como el hecho de trabajar menos horas de las estipuladas.
Se entiende tal celo por exigir apego a la normatividad, y si tanto estaban fallando en perjuicio de sus pacientes, a nadie le quedaría duda de que el señor Secretario hizo bien en despedirlos.

Sin embargo, si ya los tenía “en la mira”, ¿cómo es posible que no haya tomado providencias para suplirlos? ¿A poco se le ocurrió de la noche a la mañana? Si el personal del Centro Oncológico checa tarjeta de entrada y salida, ¿se dio cuenta de las anomalías de un día para otro y entonces decidió despedirlos?
No suena lógico, pero sí sospechoso, sobre todo cuando desde hace rato los pacientes del Oncológico denunciaban fallas –falta de medicamentos, equipo para radiaciones en mal estado, etc.- cuya solución y responsabilidad recaía directamente en la Secretaría de Salud, que tiene el trato con los proveedores.

Si a eso se le agrega que hasta el momento el que no ha dicho esta boca es mía es precisamente el Director General del Centro Oncológico, el doctor Ernesto Rivera Claisse, huele a gato encerrado. Especialmente porque según nos reportan, el también ex secretario de salud - cuyo nombre lleva el hospital, en merecido reconocimiento a su trayectoria- tiene meses capoteando y apechugando con quejas de los pacientes que rebotaban hacia arriba, léase la Secretaría de Salud, con nula o escasa respuesta de ella.
Si el trasfondo del asunto es vil grilla o de plano choque entre Ungson y Rivera Claisse, es algo que deberá resolverse desde arriba, pero los pacientes que ponen su vida en manos de los médicos del Oncológico no tienen la culpa de tales desfiguros.

Ellos lo que quieren y exigen es una respuesta inmediata, porque como se dijo arriba, en el Oncológico no están tratándolos por simples resfriados, ni recetándoles Paracetamol que se compre en cualquier farmacia de similares.

Para colmo, al desconcierto y la zozobra de los enfermos, se le suma ahora la saturación de trabajo sobre los oncólogos que quedaron, que obviamente los trae de mal genio, lo cual sería perfectamente entendible y justificado, pero resulta que en vez de reclamar donde se debe, están pagándola ¡maltratando a los enfermos!
Una paciente allegada a quien esto escribe nos relata que esta semana acudió a consulta y se encontró primero con que ya no tenía médico, “y quién sabe hasta cuándo le asignen uno”, según le dijeron escuetamente las encargadas de controlar las citas.

De cualquier manera, a ella le habían mandado hacer una serie de estudios, que también pidió ver el doctor Baldemar Corral Villegas -el cirujano que le extirpó tumor cancerígeno de mama- para evaluar su evolución, por lo que acudió a verlo este viernes 15.

Después de una prolongada antesala –porque aquello está saturado-, se topó con un gesto de sargento mal pagado y un insólito reclamo por parte de Corral: “¡Viene usted en mal día!” Luego, de mala gana y a la carrera, le revisó los estudios y por poco la echa a empujones del consultorio.

¿Qué día cree el engreído y arrogante médico que es el más indicado para dar un trato digno a una persona que padece cáncer, que por eso se puso en sus manos y a él le confía su propia vida? Porque si atiende su responsabilidad de acuerdo al genio con el que amanezca, bien haría en avisar de qué pelo anda, para que los pacientes sepan a qué atenerse.

Repito: se entiende que tras el despido el trabajo esté recargándose en los médicos que quedaron, pero no se vale que por eso traten casi a patadas a los pacientes, y todo porque ellos, directivos y médicos, “traen un desmadre”, como dicen los propios empleados del Oncológico.

Desde el señor secretario de Salud Gilberto Ungson Beltrán para abajo, bien harían en mostrar más seriedad y respeto, como que hay vidas en juego. Para empezar, las de aquellas personas que estaban a medio tratamiento de quimioterapia y de momento no hay quién se los recete y controle.

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